El efecto de las nuevas tecnologias en la publicidad.
| Categoría: | Internet |
| Fecha: | Martes, 30 de Noviembre de 1999 |
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Han pasado diez años, diez, desde que constituí mi propia Agencia de Publicidad y parece que fue ayer que me decían:”necesitar estar al día si quieres motártelo bien ya que, sino, estarás siempre por detrás de tus competidores”. A lo que yo contestaba:”me parece bien, ¿que tengo que hacer?”.”¡Informatízate!”,era la respuesta, “el futuro pasa por la informática . El que está informatizado, dentro de unos años no podrá funcionar”. Bien, ¿y qué me aconsejas?”. “Para lo que tú quieres montar, habla con especialistas. Ellos te asesorarán rápidamente y bien”.
Lo de rápido fue verdad, lo de bien, ya no tanto. Caí en manos de la empresa que en aquel entonces aseguraba ser la primera compañía de informática del país. “Usted tiene que estar al día. No puede continuar llevando su empresa sin ordenadores. Necesita dos ordenadores potentes: uno de 70 y otro de 20 megas que, para lo que pretende hacer, “no se le acabarán nunca”.
Hasta aquí, todo bien; el precio era otra cosa: cuatro millones y pico(!).
“Por ese precio me compro un piso en Premià más que aceptable” exclamé yo. A lo que me respondieron:”no se preocupe . le haremos alrededor de un 30% de descuento, lo paga por leasing en tres años, lo desgrava todo y nosotros cobramos al contado. Se los instalamos y después le desarrollamos un programa a la medida de sus necesidades”.
Consulté a varios amigos y parecía que la futura marcha de la empresa dependía de realizar la compra. Una vez que los equipos estuvieron instalados , el vendedor nos mando a su programador, que después de oír nuestros deseos acerca del programa, dijo que los estudiarían y ya nos darían una respuesta. Pasados dos meses y después de mucha insistencia, nos comunicaban la triste noticia:”usted quiere un programa para la NASA y nosotros no podemos solucionárselo. Le pasaremos a unos programadores que trabajan para nosotros y se lo harán como usted desea”.
Pasaron casi dos años antes de que funcionara correctamente el programa que nos diseñaron.
Finalmente resultó que el nada exigente programa que necesitábamos se convirtió, gracias a la “experta” configuración, en un vulgar programa que hacía presupuestos, contratos, órdenes de compra y facturas.,pero eso sí , de elevadísimo coste, por lo que estábamos ligados al programador mientras trabajásemos con ese superprograma.
Han pasado diez años y el “no se le acabarán nunca”, aquella frase que me quedó grabada, ya es historia. Parece mentira como cambian los tiempos. Nosotros nos empezamos a informatizar creyendo que hacíamos una inversión a largo plazo, y hoy ya hemos sustituido todo el equipamiento inicial. Lo que antes eran 20 y 70 megas de disco duro, se han convertido en gigas. Con respeto a la memoria RAM, lo que eran 2 megas se han convertido en un mínimo de 16. Del 286 se ha pasado a los Pentiums 120 y 133. Y esto teniendo en cuenta que Pentium evoluciona en el mercado presentando cada 3 meses nuevas placas de velocidades superiores, y que lo que antes costaba millones, ahora vales sólo pocos cientos de miles de pesetas.


