Trabajamos muchas horas, pero no nos cunde
| Categoría: | Laboral |
| Autor: | Esperanza / S.Saiz |
| Fecha: | Miércoles, 23 de Abril de 2008 |
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Pese a ser de los que más horas pasan en la oficina, los españoles figuran entre los europeos que menos aprovechan el tiempo.
No vale con ser uno de los países europeos en donde los trabajadores pasan más horas en el trabajo -42,2 horas semanales-, sino en sacar el mayor provecho de cada minuto. Ésta es una de las asignaturas pendientes que los españoles suspenden de forma recurrente. Otro año más, España figura en el furgón de cola entre los treinta países miembro que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según el último informe Panorama de las Estadísticas, que ha publicado esta institución.
Así, según el informe, la productividad se mide como resultado del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) por cada hora trabajada. Aplicado a las diferentes economías y ordenando los resultados, España queda posicionada en los últimos lugares de la tabla, superando únicamente a Holanda, Nueva Zelanda, Portugal, México e Italia.
Las cifras son igual de alarmantes si se toma como referencia un periodo de tiempo más amplio. Entre 1985 y 2006, la contribución de la productividad a la expansión del PIB en España fue la más baja entre los miembros de la OCDE. De hecho, los empleados nacionales ocupan el puesto número 20 en productividad, con un rendimiento de 28,1 dólares (17,77 euros) por hora trabajada, lo que supone un descenso de cinco puestos respecto a la posición en 1990. En 1980, España ocupaba el decimoséptimo lugar de la clasificación.
Pero, ¿cuál es el problema? Los expertos aseguran que hay muchos factores que influyen a la hora de no avanzar en esta carrera. Una retribución que no corresponde con el trabajo ejercido, jerarquías piramidales establecidas desde hace años que hoy en día no se corresponden con la realidad del modelo empresarial o, incluso, la idiosincrasia de la cultura española son algunas cuestiones que mencionan.
Para hacer frente a esta situación, los expertos aseguran que se pueden poner en marcha varias fórmulas que no requieren de un trastorno grave en la organización empresarial. "La cuestión es establecer unos objetivos muy claros, impulsar un nuevo liderazgo que se corresponda con la realidad actual e incentivar con comisiones el trabajo correctamente realizado para mostrar a la gente las líneas que deben seguir para hacer prosperar a la empresa y crecer profesionalmente", asegura Guillermo Madamé, director de Relaciones Institucionales de Randstad.
Cambio de filosofía
Juan Arza, director de consultoría de desarrollo de recursos humanos de Mercer apunta otra cuestión relevante. "Hay que empezar por definir y clarificar la organización en cada empresa. Si definimos y comunicamos con claridad el contenido de los puestos, las relaciones entre los mismos, los mecanismos de coordinación y resolución de conflictos, podemos evitar muchas ineficiencias, solapes y duplicidades que suelen producirse en una organización", asegura.


