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Un decálogo para triunfar en las entrevistas de trabajo

Categoría: Laboral
Fecha: Miércoles, 24 de Septiembre de 2008
Páginas:
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Nervios. Ese es el principal enemigo en las entrevistas de trabajo. Los responsables de selección de Randstad recuerdan que evitar las actitudes negativas resulta igual de importante que cumplir con una serie de actitudes positivas, como ser puntual con la cita, conocer las características de la empresa o preparar los argumentos que logren “vendernos” como el mejor de los productos. En cualquier caso, existen diez comportamientos que no debemos realizar a la hora de enfrentarnos a una entrevista de trabajo:

Ser negativo. Siempre debe primar el enfoque positivo. El trabajador debe dejar a un lado las actitudes extremadamente críticas o derrotistas y centrarse en los valores que puede aportar a la empresa.

Mostrar nerviosismo. Ya que éste puede interpretarse como inseguridad o falta de madurez para el puesto al que se aspira.

Criticar a anteriores empresas o compañeros. Si se habla mal de ex compañeros o de otras empresas en las que se haya trabajado puede ser señal de que se trata de una persona conflictiva o que no sabe trabajar en equipo.

Evitar preguntas. Es recomendable contestar a todas las cuestiones que se planteen por lo que es recomendable tener preparadas respuestas para posibles preguntas tipo y estar muy atento al desarrollo de la entrevista. En ocasiones preguntarán lo mismo varias veces planteado de diferentes formas. Se trata de tener claros los argumentos, y en caso de no entender bien el planteamiento de alguna pregunta, comunicárselo al entrevistador.

Interrumpir. Es importante esperar a que el entrevistador finalice de plantear la pregunta o sus argumentos. Interrumpir al interlocutor es señal de no saber escuchar y de excesiva impaciencia, lo que denota falta de profesionalidad.

Hablar más de la cuenta. El estilo debe ser directo, claro y conciso, evitando entrar muy al detalle en los temas que se traten. Hay que tener en cuenta que el entrevistador normalmente tiene previsto un tiempo de duración para la entrevista.

Mentir. Contar aspectos sobre el currículum, experiencia laboral, conocimientos o habilidades que no correspondan con la realidad acaba siendo contraproducente, ya que se crean falsas expectativas.

Utilizar palabras vulgares. Igualmente importante resulta cuidar el lenguaje, ya que también denota educación y profesionalidad.

Adaptar una mala postura. Sentarse excesivamente reclinado, estirar las piernas o estirar los brazos, colocar las manos en la nuca, etc., pueden dar mala imagen.

Masticar chicle. Aunque en ocasiones sirva para aplacar los nervios o aclarar la voz, entrar a una entrevista masticando chicle o comiendo un caramelo no es aconsejable.

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