Márketing interno: Cuando el empleado es el cliente
| Categoría: | Marketing |
| Fecha: | Jueves, 04 de Enero de 2007 |
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A simple vista se observan aspectos comunes entre el márketing relacional y el márketing interno, ¿cuáles son los puntos en común y las diferencias más destacables de ambas metodologías? El márketing relacional se ocupa de gestionar el valor que se genera en las relaciones con los clientes, fundamentadas éstas en el conocimiento profundo de los clientes y de sus necesidades, y en una creciente lealtad mutua.
Podemos inferir, por tanto, que si equiparamos y consideramos a los empleados como clientes internos, también debemos profundizar en el conocimiento de sus necesidades, a sabiendas de que el valor que se genera a través de la relación con ellos tiene que ver directamente con la productividad, el crecimiento del capital intelectual y la innovación en la empresa.
Una matizada diferencia entre ambas modalidades del márketing nos haría observar que el márketing relacional sólo debe actuar en clientes rentables, mientras que en el márketing interno esta proposición admite, necesariamente, diversas reconsideraciones.
Aunque si pensamos que el conocimiento, el talento, el compromiso, la motivación, la actitud y la entrega no suelen ser características repartidas homogéneamente en una plantilla, quizá debamos entender que con los empleados también se puede y se debe aplicar un cierto criterio de “rentabilidad” discriminada.
¿Cuál es el objetivo central del márketing interno?
El márketing interno trabaja para mejorar el aprovechamiento del valor de los profesionales de una organización y para fortalecer la relación con sus clientes. En definitiva, se ocupa de conseguir una alineación óptima de los empleados con los objetivos de la organización, en especial con el de la ineludible orientación al cliente.
Últimamente se viene comprobando que las relaciones positivas dentro de una empresa son una fuente de beneficios para el conjunto de la organización.


