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Las líneas 902 y el mito de los 8 céntimos.

Conocer el valor exacto de las cosas que nos rodean es una prueba evidente de la madurez del ser humano.

Cuando un niño piensa que un coche vale 5 euros lo disculpamos por su inocencia y falta de conocimiento en la vida. Es un niño.

Si a un adulto se nos acerca alguien y nos ofrece 2 euros por cada euro que tengamos en el bolsillo lo primero que pensaremos es en el gato escondido que hay tras dicha propuesta o en el en la estafa que nos están intentando colar.

Pero que ocurre cuando el timo está tras una forma particular de presentar los números y se basa en el desconocimiento que los ciudadanos (profesionales y empresarios) puedan tener sobre la normativa vigente.

El resultado es el que algunas empresas de telefonía están intentando obtener tras la oferta de remunerar con 8 y 9 céntimos cada minuto que se reciba en las llamadas a las líneas 902.

De la misma forma que sabemos que 1 euro es 1 euro, también deberíamos saber que cada minuto de llamada a una línea 902 le cuesta al llamante 7 céntimos.

7 céntimos, no 8 ni 9 ni 10… 7 céntimos.

Por ello lo primero que deberíamos pensar es lo que gana una empresa que ofrece 8 céntimos por algo que vale 7.

Si su beneficio viene con el llamado establecimiento de llamada, que solo se paga en el primer minuto de cada llamada, nos surge la segunda pregunta: el establecimiento son 10 cts. más los 7 del primer minuto ya tenemos 17, hasta ahí fácil, hasta le niño del primer ejemplo lo ve claro, pero que pasa cuando la llamada dura más de 2 minutos ¿?. Pués fácil, una de dos , o hemos descubierto a los descendientes de Papa Noel reconvertidos en empresarios del sector de las telecomunicaciones o que las llamadas empezaran a cortarse para poder generar nuevos establecimientos de llamada o desaparecen misteriosamente parte del volumen de llamadas que se tenían anteriormente.

Pues bien ahí surge el mito, la leyenda de los pobres incautos que, al pensar que van a ser más listos que sus vecinos que solo cobran remuneraciones legales de 2, 3 o 4 céntimos, han hecho el gran negocio del siglo y son los más listos del barrio.

Cuan cruda es la realidad al comprobar que su volumen de llamadas ha bajado, que sus clientes de quejan de que las conversaciones se cortan a los 2 o 3 minutos y que al hacer calculo sobre las primeras facturas los 8 céntimos han ido a reunirse con los amigos de Ali Babá. Eso si, lo mejor viene cuanto tras descubrir el Timoteo intentan marcharse y… no tienen una factura que avale la propiedad de la linea.

Cómo decía el gran filósofo español: ¡¡¡ Ah, se siente ¡!!

Fuente: Sentido Común, el menos común de los sentidos.

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